Erkoreka pide mantener las actuales excepciones al principio de proporcionalidad capital-voto en las sociedades cotizadas
El Portavoz del Grupo Vasco EAJ-PNV, Josu Erkoreka y el portavoz en asuntos económicos Pedro Azpiazu, han comparecido esta mañana en conferencia de prensa para pedir un aplazamiento de la ponencia sobre el Proyecto de reforma de la Ley de auditoría de cuentas, Mercado de Valores y Sociedades Anónimas para poder llegar "a un punto de acuerdo" entorno a la enmienda del Grupo Socialista que establece el principio de proporcionalidad rigurosa entre el capital y el voto en las sociedades cotizadas.
Ambos, han presentado una "enmienda transaccional para mantener el principio de excepcionalidad actual a esa rigurosa proporcionalidad de un accionista, un voto" porque ha dicho Josu Erkoreka, "la propuesta del Grupo Socialista es algo exótico en el derecho comunitario, en el derecho comparado y en el interno del Estado"
El Portavoz del Grupo Vasco y el portavoz en materia económica, han explicado que la propuesta del Grupo Socialista "no nos gusta" y necesitamos tiempo para llegar a "un punto de encuentro", por ello, "presentamos esta enmienda transaccional con la que pretendemos mantener las excepciones al principio de proporcionalidad en función de los intereses empresariales internos de las sociedades cotizadas"
Josu Erkoreka ha explicado que "discrepa radicalmente" con el planteamiento socialista porque "es falso que el derecho comunitario o el derecho comparado de otros países tienda al establecimiento de un riguroso principio de proporcionalidad entre el capital y el voto de las sociedades cotizadas" porque "de hecho, la tendencia es justo la contraria si vemos las directivas comunitarias y la legislación del resto de países de la UE que tienden a permitir a las sociedades cotizadas establecer sus excepciones"
«Tenemos que hacer posible esta Euskadi tan compleja»
Jokin Bildarratz se esfuerza en que su discurso suene siempre positivo. Optimista. Integrador. Diríase que transversal. No en vano, ésta podría ser la legislatura en la que por fin se cubra un vacío legal que convierte a Euskadi en la única comunidad autónoma sin una base jurídica estable para sus ayuntamientos. Como presidente de Eudel, el alcalde de Tolosa contagia entusiasmo al hacer bandera de una causa que afecta al ciudadano de a pie más de lo que sugieren los farragosos términos en que suele desarrollarse el debate público sobre ella.
- El acuerdo alcanzado esta semana en el seno de Eudel, ¿significa que por fin habrá Ley Municipal después de treinta años?
- Es muy buen presagio. Las bases para la futura ley las han puesto unos alcaldes que tienen, además, el respaldo de su propio partido. No es un documento aséptico o neutro que pueda dejar indiferente a nadie. Los ayuntamientos estamos demostrando que somos capaces de hacer un país posible. Que en un momento de tensión política estamos poniendo las bases de una de las leyes más importantes de esta legislatura.
- ¿Confían en que el Gobierno de Patxi López respete la línea marcada por los alcaldes?
- Ya hemos hablado con el Gobierno antes de aprobar este documento. Además, tanto los alcaldes del PNV como los del PSE somos una gran mayoría y tenemos detrás a nuestros partidos.
- Los precedentes no invitan al optimismo.
- Hay que hacer un trabajo previo con el Gobierno y las diputaciones. Una de las grandes tareas que nos espera es definir un listado concreto de competencias propias de los ayuntamientos. Debería seguirse la voluntad que ha demostrado Eudel de que sea en positivo y con un gran acuerdo de todas las instituciones implicadas.
- El pacto evita abordar el modelo de financiación municipal. ¿No corre el riesgo la norma de quedarse coja si parte de un acuerdo de mínimos?
- No, no. No es un acuerdo de mínimos ni de máximos, es un acuerdo de la página 1 a la 75.
- Ya, pero el PSE ha admitido que le gustaría haber ido «más lejos» y establecer una mínima participación de los ayuntamientos en el reparto de la tarta.
- A mí también me habrían gustado en otras cosas. Pero es un acuerdo. Son las bases que entendemos que hacen posible el país. Es una ley que quiere ser institucional y de país.
- ¿Tienen garantías esta vez dentro del PNV de que las diputaciones no volverán a poner palos en las ruedas como en 2008?
- No voy a hablar en nombre de las diputaciones. Entonces entendieron que se traspasaban las competencias propias de los territorios históricos. La comisión arbitral emitió un dictamen y hemos partido de ahí. El PNV ha hecho sus aportaciones y ha dicho públicamente que habla en nombre de todo el partido, incluidos alcaldes y diputados generales. Este texto recoge la sensibilidad de todas las instituciones y eso es lo que lo pone en valor. Queremos ser facilitadores para que el Gobierno pueda llevar adelante un texto articulado.
- La polémica sobre la necesidad de modificar o no la Ley de Territorios Históricos, ¿demuestra que existen heridas que aún no han cicatrizado o poca cintura?
- Es innegable que hay diferentes modelos de país y cada partido tiene el suyo. A partir de ahí, si hay que hacer modificaciones en la LTH, es un debate técnico. Ahora lo que preocupa a los alcaldes es tener claro cuáles son nuestras competencias y cómo van a ser financiadas y a los ciudadanos tener buenos servicios. El resto de debates sólo sirven para ahondar en la diferencia. Lo importante es hacer posible este país tan complejo. No es baladí que Euskadi sea la única comunidad autónoma que no tiene Ley Municipal. Es porque es un país complejo. Si somos capaces todos de entenderlo y dotar a los ayuntamientos de una base jurídica respetando el modelo de país de cada uno, estaremos haciendo un buen ejercicio.
- ¿Puede haber cambios en el porcentaje que se destina a los ayuntamientos en la futura Ley de Aportaciones? ¿Y lo van a poder repartir los propios consistorios?
- Puede suponer cambios, sí. Más que quién reparte, lo principal es decidir qué va a hacer cada uno. Y después, cómo nos vamos a repartir los fondos, que son limitados. Si los ayuntamientos asumimos algunas competencias que ahora no tenemos, las impropias, evidentemente necesitaremos una financiación.
- Otro 'melón' que no han abierto es el distinto reparto de fondos por territorios, del que se quejaba Odón Elorza, al recibir San Sebastián un 23% menos por habitante y año que Bilbao. ¿Eso tiene solución?
- Elorza ha hecho aportaciones muy interesantes, recogidas en las bases. Respetando la legalidad vigente, queremos posibilitar que haya un hecho diferenciador de capitales y ciudades. Pero representamos a 251 ayuntamientos que tienen intereses diferentes, también a Bilbao, también a Tolosa, que puede sentir un hecho diferencial sobre Donosti, porque es capital de una comarca de 28 municipios. ¿Tengo por eso que tener un hecho diferencial sobre algunos otros? Pues quizás también. Será el Consejo Vasco de Finanzas, en el que participaremos, el que defina los repartos y, de una manera argumentada, los territorios históricos podrán diferenciarse. Si nos ha costado treinta años enfocar la Ley Municipal ha sido por esto. Estamos consiguiendo que ningún partido lleve su máxima de modelo de país a ningún espacio.
Sentimientos de agravio
- ¿No es poco edificante ver a los alcaldes enzarzados en polémicas propias de hinchas de fútbol, como la de la capital de Euskadi?
- Son apasionados, demuestran cuánto siente cada uno su ciudad.
- ¿Existen los agravios territoriales?
- Existen los sentimientos de agravio. Es normal y bueno que cada alcalde defienda al máximo su ciudad. ¿Cómo no voy a intentar yo, por ejemplo, que Tolosa tenga un metro cada diez minutos? Euskadi es como una gran ciudad europea.
- ¿Es Vitoria la capital de Euskadi?
- Eso se lo dejo a los alcaldes. (Risas)
- No se moja... ¿No le preocupa que el asunto identitario se traslade a las ciudades?
- Es un debate viejo. A esta polémica hay que darle la importancia que tiene, la de una anécdota que puede ser hasta graciosa. El siglo XXI no es de las ciudades, es de las redes. Euskadi es una gran ciudad y hay que aprovechar las sinergias. Damos mucha importancia a la intermunicipalidad, porque los recursos son limitados y el reto es hacer más con menos. La ciudadanía nos exige que seamos cada vez más eficientes.
- ¿Considera adecuado que el Gobierno vasco invierta 55 millones de euros en San Mamés o entiende las quejas de Odón Elorza?
- Si han logrado un acuerdo que implica a diferentes instituciones es por algo. Confío plenamente en las instituciones y si han logrado ese acuerdo es porque va a ser beneficioso para Bilbao.
Bildarratz, escrupuloso a la hora de diferenciar su labor como presidente de la asociación de municipios vascos de su militancia en el PNV, recalca que, a partir de este punto, sus respuestas son como miembro de la formación jeltzale. La misma razón que le hizo ausentarse de la rueda de prensa de Urkullu sobre la Ley Municipal antes de que el acuerdo estuviese encarrilado.
- ¿Sería posible jurídicamente disolver los ayuntamientos de ANV?
- No es bueno utilizar atajos en democracia. Lo deseable es que todos los ciudadanos se vean representados en la composición de los ayuntamientos. Y no se puede obviar que la izquierda abertzale ha hecho una reflexión importante que no puede caer en saco roto. Percibo que los Gobiernos de Madrid y Vitoria lo están teniendo en cuenta. Lo sucedido el jueves en el Parlamento entre PSE y PP puede ser reflejo de esa actitud de los socialistas. Lo que pasa es que ETA está ahí y con intención de matar.
- ¿Ve a la izquierda abertzale en las municipales del año que viene o podría ser más a largo plazo?
- No parece fácil que se puedan presentar porque el PSOE, aun teniendo voluntad, es difícil que pueda desandar el camino que ha recorrido de la mano del PP. Sí hay una debilidad manifiesta en el mundo de ETA y es innegable que hay cosas que se están moviendo. Pero hay que ser muy prudentes.
- ¿No considera imprescindible que esos movimientos se concreten en un desmarque claro de ETA?
- Para mí lo de la condena es un eufemismo, se ha convertido en un tótem. Que digan que condenan no vale ni más ni menos, porque los estatutos de ANV ya condenaban la violencia. Es más una actitud ante la vida. Ese mundo está en efervescencia, pero es ETA la que tiene que asumir el protagonismo y anunciar que deja las armas.
- ¿Podría entonces la hipotética legalización de la izquierda abertzale resquebrajar el pacto PSE-PP o cree que sus reproches son una mera escenificación electoral?
- Hay que relativizar esta cuestión porque estoy absolutamente convencido de que allí donde sumen se juntarán para desalojar al PNV. Aunque digan lo contrario. También lo dijeron antes de las autonómicas. No tengo ninguna duda y si no, al tiempo. Podemos volver a hablar de esto el 30 de mayo del año que viene.
- ¿Tiene algún recorrido la propuesta de nuevo marco del PNV o es una mera baza electoral para no descuidar al electorado más soberanista?
- Parece que cuando el PNV hace algo es siempre para ganar votos. La ciudadanía premia a aquel que se esfuerza en hacer posible este país. Se trata de recoger las sensibilidades de todos y lograr que se vean identificadas. Desde los que tienen sentimientos de mayor independentismo hasta los más españolistas, todos son vascos y miembros de este país y tienen que sentirse cómodos en él.
- ¿No es chocante que el proyecto soberanista se identifique con la salida de la crisis cuando Ibarretxe lleva años horadando esa vía?
- Siempre se intenta descalificar las propuestas que hacemos. Queremos que todos los ciudadanos con sus diferentes sentimientos se sientan cómodos y reconocidos en ese nuevo marco, que también puede redundar en una mejor gestión. ¿Dónde prefiere un ciudadano que se solventen sus problemas, en su administración más cercana, no?
- Unos malos resultados del PNV en mayo de 2011, ¿pondrían en riesgo el liderazgo de Iñigo Urkullu?
- El liderazgo lo da la ciudadanía, pero está claro que hay muy buen clima en el partido.
- Y usted, ¿sigue en las quinielas de candidatos a la Lehendakari-tza?
- Mi única preocupación ahora es el 30% de la legislatura que me queda por delante.
"El PNV se está convirtiendo en un partido muy interesante en Iparralde y tiene un futuro importante"
Jean Tellechea, director industrial de cuarenta años y concejal en el municipio labortano de Urruña, encabeza la lista del PNV por Iparralde en las elecciones regionales que se celebrarán el domingo. Ya antes, lideró también la lista de la formación jeltzale en los comicios europeos
El PNV se presenta solo a las elecciones, sin integrarse en coalición alguna. Es un reto enorme, porque limita las posibilidades de obtener representación, pero, por el contrario, hace más visible a la formación nacionalista.
Como sucedió en las elecciones europeas, el PNV se presenta solo a las elecciones regionales, a pesar de la dificultad que ello implica. Su electorado está en el País Vasco, pero la circunscripción electoral es más grande, y se ven obligados a encontrar candidatos para cada departamento de Aquitania. ¿Por qué esta elección?
Ésta ha sido la gran dificultad. Teníamos que encontrar 85 candidatos para poder presentarnos. Hemos hecho la misma reflexión que en las europeas: era más fácil ir con otros. Somos parte de la Federación de RPS (Regiones y Pueblos Solidarios), y podíamos ir con ellos. Hemos consultado a todas las partes, ya sea AB o Modem. Nos damos cuenta de que la dificultad está en ir solos, pero así somos más visibles. Estamos satisfechos con los resultados de las elecciones europeas, en las que tuvimos 4.000 votos. Además, construimos una dinámica de campaña, que se volvió a poner en marcha un año después para las elecciones regionales, y hemos encontrado los 85 candidatos fácilmente. Esto significa que tenemos una dinámica. Los periódicos nos llaman cada día, y esto es nuevo para nosotros. Y no hubiera sucedido si nos hubiéramos presentado con el RPS o con otros.
La Federación de RPS se presenta con Europe Ecologie. ¿Cómo ha reaccionado a su decisión?
Lo han tomado mal, lo han entendido mal. Obviamente, es en este tipo de elecciones en las que se justifica un grupo como RPS. Pero esta vez nos han imitado AB y Batasuna, que se presentan en la coalición Euskal Herria Bai. Esto significa que se han dado cuenta de la importancia de presentarse en solitario.
Sin embargo, AB y Batasuna se presentan sin presentarse.
Sí. Han hecho la parte más difícil: han decidido ir a las elecciones. Pero será en forma de votos de protesta. Están haciendo una campaña electoral normal. En cuanto al programa, no tienen, y es muy decepcionante, en este momento en el que pensamos que se necesita a todo el mundo para construir el País Vasco. El voto de protesta es un fracaso. Se podía hacer mejor, especialmente cuando se ve la calidad de las personas que la forman.
Eusko Alkartasuna no aparece en Euskal Herria Bai. ¿Qué le parece su decisión?
También nos reunimos con ellos. No tenemos la misma estrategia que ellos. La nuestra, de ir en solitario, está ganando en términos de dinamismo, de motivación, de personas que se unen a nosotros... Mira, todos los alcaldes que nos apoyan. Se necesitan dinamizadores, y tal vez EA no tiene suficiente gente dinámica. Así que es más cómodo para ellos ir con Europe Ecologie, que ha tenido buenos resultados. Es tentador para ellos, y lo puedo entender.
¿La iniciativa jeltzale está dirigida a las elecciones locales?
Hoy en día, creemos que el PNV tiene futuro. Tenemos concejales que aportan mucho y que están bien vistos, aunque debamos hacer alianzas con grupos de ideas opuestas a los abertzales. Hoy en día, vemos que somos apreciados por el trabajo que hacemos. Estamos presentes en las elecciones europeas y regionales, somos una fuerza con propuestas. Por ejemplo, estamos trabajando en el proyecto de colectividad territorial desde 2002, y hoy ya está listo. El PNV se está convirtiendo en un partido muy interesante en Iparralde, y tiene un futuro importante.
¿A qué votantes se dirige?
Hoy, hay una democracia cristiana vasca, hay centristas vascos que no encuentran en los partidos aber-tzales respuestas, aptitudes, disponibilidad o presencia en las elecciones. Hoy en día se reparten en Modem, UMP y el Partido Socialista. Queremos recordar a estas personas que nosotros tenemos valores, capacidad de trabajo y habilidades.
Uno de los temas clave de la campaña es la línea de alta velocidad (LGV). La mayoría de las listas están en contra del TAV. ¿Ustedes también?
No, en absoluto. Estamos a favor del TAV, pero somos muy críticos con la gestión del proyecto LGV. Hoy en día, estamos seguros de que la LGV será un factor de desarrollo económico, de movilidad... Nosotros le encontramos beneficios. Pero estamos consternados por la forma en que el proyecto está dirigido. Sobre todo por su paso en el País Vasco, entre Baiona y Biriatu. La dirección está gestionada por un bordelés (M. Rousset, Presidente de la Región de Aquitania), por los prefectos, que son en su mayoría de París, por el Ministerio de Transporte que también está en París... y se ocupan de organizar el territorio del País Vasco. Hoy en día, el País Vasco no está presente en las decisiones. Y las personas que le representan le representan mal, no hay diálogo. Por eso pedimos una moratoria. Tenemos que parar el proyecto, para llevar a cabo una profunda reflexión sobre los diferentes escenarios posibles. Sin embargo, es necesario que el proyecto avance.
¿Cuál sería el trayecto o el resultado ideal?
Las razones expuestas por el señor Rousset para justificar ese trayecto no me convencen. Resulta que esta ruta pasa por el centro de la casa de mi familia. Pero no por eso quiero que pase por la casa de otro. Nos merecemos una explicación. De momento, no hay ninguna explicación o consulta, no sabemos por qué este trayecto es mejor que otro. Habría que incluir todas las opciones posibles, y que nos den explicaciones serias. Yo he sido elegido en Urruña y la Comunidad de los municipios ha encargado un estudio para analizar por qué no se pueden acondicionar las pistas existentes. El estudio demostró que no es un escenario aberrante y que cumple con los objetivos de la Red de Ferrocarriles de Francia (RFF).
Si se usan las vías existentes para el TAV, ¿cómo se puede desarrollar una línea regular entre Baiona y Donostia?
Hace veinte años que hablamos de un tren expreso regional entre Baiona y Donostia, y hace veinte años que no está hecho. Ahora vuelven a hablar del tema para justificar la nueva línea del TGV. Nosotros, el PNV, hemos dicho que ya es suficiente. Tenemos cuestiones relativas al transporte de mercancías y al aeropuerto de Hondarribia. Ya es hora de establecer un programa de desplazamiento en el País Vasco. Hoy en día, no sabemos a dónde va, parece que se hacen las cosas poco a poco. Acabamos de finalizar el tanteo de la tierra que permitirá la expansión de la autopista A-63, y después se nos dice que harán una línea del tren de alta velocidad para evitar el aumento del flujo de la autopista. Es un delirio.
"Este es el primer Gobierno Vasco que hace oposición y frena los proyectos de los demás"
«Tenemos que hacer posible esta Euskadi tan compleja»